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En fin, que me he pasado al deporte

Nada, que me ha dado por ahí. Que cuando en un periódico te dicen que "vas necesitando un gimnasio" te lo tienes que tomar en serio, por muy abombao que esté el que te lo diga. Llevo desde mediados de marzo, he soltado 8 kilos y, bueno, pues habrá que seguir, ya que estamos. Fiscal se ha convertido en mi entrenador, y ha debido hacerlo tan bien que lo han nombrado delegado del Gobierno en Huelva. Estos son los resultados del entrenamiento de hoy

El sueño quebrado

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Atónito asisto al espectáculo circense que se está viviendo bajo la carpa de los medios de comunicación tras publicar El País (¡Ooooh, El País! ¡Loado sea por siempre!) que un juez en Huelva ha dictaminado que no se puede condenar al rey Baltasar por haberle dado un caramelazo a una buena señora en la cabalgata de hace dos años. Aunque el auto fue dictado hace un año -uno, a pesar de todo, tiene sus fuentes- la fina ocurrencia del magistrado, su elaborada argumentación jurídica y su estilosa ironía están siendo la comidilla en estos días. Su señoría debió tomarse su tiempo, meditar a conciencia, analizar el caso en profundidad y redactar con esmero esta celebrada sentencia. Hace unos cinco años, en plena ensoñación bucólica, tomé la decisión de comprarme una casa en un pueblo para disfrutarla los fines de semana y los meses de verano. Me atraía la vuelta a mis orígenes pueblerinos, dejar que los niños corretearan a sus anchas por las calles, entregarme a la sana y sencilla vida ...

Premonición

Cinco coches patrulla y una ambulancia. La cosa ya está pasando de castaño oscuro. Personas ociosas sin más estímulo que beber hasta caer al suelo han tomado la Plaza de la Merced en los últimos meses ante la indiferente mirada de las autoridades encargadas de nuestra seguridad. Ya lo dije hace un par de meses, pero la cosa va a peor. No son muchos. Entre quince y veinte los días que más. Se congregan desde por la mañana al cobijo de la sombra y pasan allí las horas muertas. A las siete de la tarde, ya están completamente pasados de rosca. Hacia las diez, la oscuridad y la ingesta hacen saltar el resorte. Comienzan los gritos, las peleas, las botellas vuelan contra el que se atreve a decirles algo o contra el que, simplemente, osa cruzar por el interior de la plaza. El otro día agredieron a un anciano en la puerta de la catedral. Anoche, le tocó a un niña, que tuvo que ser atendida por los servicios sanitarios, tras ser golpeada por un sujeto incapaz de tenerse en pie por efecto de...

El limón exprimido del fútbol

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El Real Club Recreativo de Huelva, fundado el 23 de diciembre de 1889 por Charles Adams, Alexander Mackay y Wilhelm Sundheim entre otros, va a pasar a ser propiedad de unos empresarios uruguayos a la de ya. Se privatiza así una institución que, durante los últimos quince años, ha sido patrimonio de la ciudad a través de su prácticamente único accionista, el Ayuntamiento de Huelva. Como ciudadano que vive en Huelva y que paga sus impuestos en Huelva, me siento propietario del 0.00000664041489% del Club y, por lo tanto, legitimado para expresar mi opinión y mis preferencias. Siempre he defendido que no debía encontrarse entre las prioridades del Ayuntamiento mantener a flote al Recreativo. Ni en tiempos de bonanza ni en época de crisis. Los dineros públicos están para lo que están y son para lo que son. La cacareada “salvación” del Recre por obra y gracia de Perico Rodri privó a la ciudad de unos recursos económicos y patrimoniales que podrían haberse empleado en atender las necesid...

Calamaro

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Calamaro, Andrés, es un capullo. A medio camino entre una copia cara de Dylan y el afán de autodestrucción de Silvio Fernández Melgarejo, ha cultivado con esmero y dedicación su imagen de canalla irredento, de estrella del rock siempre al borde del abismo. Es un chulo y un creído, como buen argentino. Calamaro, Andrés, se cree un genio porque es capaz de aparecer en la discográfica con trescientas canciones, porque en lugar de promocionar su trabajo se dedica a perdonarte la vida, porque desde que llegó a España en los primeros noventa ha hecho lo que le ha dado la gana, sembrando el camino de discretos éxitos y sonoros fracasos. Calamaro, Andrés, es un tío difícil, que canta con el culo y que tiene un pésimo gusto cuando deja la guitarra y pone las manos sobre el teclado, o sea casi siempre. Escuchar un disco completo de Calamaro suele ser una tortura que te lleva a la extenuación entre tanta balada tangosa y tanta letra pastelera (“Quiero vivir dos veces para poder olvidarte / q...

Ponga una Merkel en su vida

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Pues a mí me cae bien, no lo puedo evitar. Con esa carita redonda como un mollete, tan bajita y con la mirada de osito de peluche... Es muy tierna Angela Merkel. Escribía Enrique Cervera no ha mucho en el Facebook este consejo del día: “En caso de crisis, lo mas urgente es encontrar un culpable. Q lo sea o no ya se verá”. Aquí, ya tenemos nuestra culpable. A todos los efectos, Angela Merkel es nuestra Angela Channing, mala pécora de aviesas intenciones empeñada en hundir nuestra economía y en hacer de España la nueva Albania. Si el precio de la deuda española se dispara, la culpa es de la Merkel. Si el Gobierno de España hace recortes en políticas sociales, la culpa es de la Merkel. Si unos pepinos envenenados en nosedonde hunden nuestra producción hortofrutícola, la culpa es de la Merkel. Ponga una Merkel en su penosa vida y espere sentado a que sus problemas se solucionen mientras usted hace chistes sobre pepinos, salchichas y teutonas. No hay nada mejor que tener a mano un culp...

Caracoles depresivos

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¿Qué les pasa a los caracoles, que este año no echan gusto a nada? En esta extraña primavera, todos los cimientos de nuestra sociedad han sido removidos. Primero fue el 15M, luego los resultados electorales, más tarde el funambulismo filibustero de IU y su contorsionista interpretación de la voluntad popular. Y ahora, los caracoles. Todo se derrumba. Hasta los caracoles. Este año son pequeños, insignificantes. El bicho se ha quedado en nada, oculto y amedrentado porque cuatro cabrillas le han echado cojones. Consumidos en su cada vez más escasa carne y recordando con añoranza los años pasados, en los que han disfrutado de una hegemonía incontestable en las pizarras que anuncian las tapas. Rígidos, tensos, sin gusto... Los caracoles parecen haber dado el año por perdido. “Ya vendrán tiempos mejores” le decía un caracol a otro ayer tarde en la despensa de Los Amarillos, mientras el hervor en la olla les avisaba de que había llegado la hora de su refundación. Me cuesta darlo po...