Entradas

Mostrando entradas de 2010

El hombre tranquilo

Imagen
Anoche vi “El hombre tranquilo” en Canal 2 Andalucía (me corrige Ronchel: en la 2. Corrijo: el que me ha corregido es Dick Turpin). Es una de esas películas de toda la vida, tan de toda la vida que, vista hoy, produce una mezcla de sonrisa y sonrojo. La cinta de John Ford acusa el paso del tiempo como pocas, y es una pena, no por la cinta, sino por el paso del tiempo. Los profetas de la modernidad, adalides de la conciliación y talibanes de la igualdad de género tendrían que estar anoche subiéndose por las paredes, viendo al rocoso John Wayne arrastrar a su encabronada señora Maureen O'Hara por los verdes campos de Innisfree, mientras una vieja le ofrece una vara con la que atizarle. “El hombre tranquilo”, un himno a la vida sencilla del mundo rural, se erige en defensa de otros asuntos tan denostados hoy como la resolución de las diferencias por la vía de los puños, la ludopatía, la intromisión de la Iglesia en los asuntos mundanos o la ingesta desmedida de alcohol como medio d

La reputación

Imagen
Reputación es una palabra muy fea. Incluye "re" que repite, "puta" que denigra y "acción" que cansa. Su definición más lógica sería "acción de putear a alguien dos veces". O algo parecido. Pero no, la reputación es la opinión que se tiene sobre alguien, pero no una opinión cualquiera, sino una buena opinión. La reputación es el prestigio, la estima en que se tiene alguna cosa o persona. Parece ser que en un reciente estudio nuestra ciudad, Huelva, no sale muy bien parada en materia de reputación. Concretamente, quedamos en el puesto 75 de una clasificación que incluye a 81 ciudades españolas. En capitales de provincia, sólo está por debajo de nosotros Lugo (hermanamiento YA). La culpa de esta ignominiosa posición la tiene la RAE. Si la definición de reputación hubiera sido la que he propuesto como más lógica, seguro que estábamos en un buen puesto. Porque, en que nos puteen, estamos más que experimentados.

La estrategia china

Imagen
Sé que lo que voy a contar puede poner en peligro mi vida. Probablemente acabe en una isla perdida del Pacífico jugando a la play con Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, ocultos él de las pesquisas de Interpol y yo de las del servicio secreto chino, que es tan secreto que nadie sabe ni su nombre. Y es que he descubierto el plan inconfesable con el que China pretende dominar el mundo. Al principio, sólo eran sospechas, indicios. Una tienda de veinte duros por aquí, zapatos a tres euros por allí... Pero ya estoy seguro: la estrategia oculta puesta en marcha por los chinos consiste en invadir nuestra vida de objetos que se estropean para, de esa forma, hacer de Europa un gran vertedero. Paragüas que se desarman con el agua, juguetes que se rompen con el juego, rotuladores que no pintan, radios que no aguantan ni lo que le duran las pilas, tierra para las macetas que impide que crezcan las plantas, destornilladores que descabezan los tornillos, ropa de un sólo uso... las pruebas

Vecinos

Imagen
Cuando Eva mordió la manzana (evitaré el chiste machista, que está la cosa calentita con estos temas) y Dios expulsó a ella y a Adán del Edén, no sólo los condenó a tener que buscarse la vida con el sudor de su frente y de sus axilas, sino que los castigó también a soportar a sus vecinos. Al principio, la convivencia funcionaba. Era relativamente fácil. Los muros de las casas tenían un metro de ancho, no había amplificadores de 500 watios ni televisores a los que subir el volumen al máximo para compensar la sordera. No existían aparatos de aire acondicionado ni antenas parabólicas que deslucieran las fachadas. Cada cual limpiaba su trozo de acera y, con la fresquita, se sacaban las sillas a la puerta de la calle a charlar hasta la hora de acostarse. Pero los planes de Dios no iban por ese camino. Él sabía lo que quería, y la buena voluntad de convivencia de los hombres (genérico que incluye también a las mujeres, aclaro) no iba a estropearle su hoja de ruta. Un día, mosqueado porq

Si los semáforos hablaran

Imagen
Hola, soy un semáforo. Hace años me pusieron en Huelva, me conectaron y, desde entonces, me paso el día cambiando de color. Ahora verde, ahora amarillo, ahora rojo... De noche, pongo los intermitentes y descanso. Recuerdo como si fuera ayer mi primer día de trabajo. Fue muy emotivo. A primera hora, vino un operario del Ayuntamiento y me quitó los plásticos de protección que me habían puesto en la fábrica. Estaba como un pincel. Impecable, con mi pintura verde y amarilla, mis luces brillantes y unas enormes ganas de comerme el mundo. Para mi sorpresa, a la hora señalada se presentó en el lugar un montón de gente. Todos estaban pendientes de un señor con gafas que vestía traje azul. Le llamaban alcalde. Se acercó a mí, me miró de arriba a abajo y me dio un abrazo. “En Huelva esperamos mucho de ti, amiguito”, me dijo con cariño, mientras los medios de comunicación captaban el acontecimiento. Luego, se alejaron todos, y empecé a trabajar. Hasta hoy. Tuve mucha suerte. Eran tiempos en

No me gusta el Festival

Imagen
Espero que no me crucifiquéis. No me gusta el Festival. No me gusta porque soy más bien de otro tipo de cine, el que empieza y acaba en Hollywood. Me gustan las espadas, los tiros y los guantazos, qué le vamos a hacer. Ahora bien. El Festival tiene todo mi apoyo, porque no debemos confundir participación con apoyo. Mi apoyo significa que me parece bien que parte del dinero que se recauda con mis impuestos se destine a la muestra cinematográfica. Estoy de acuerdo con que desde las instituciones públicas se financie y se potencie esa manifestación, incluso más de lo que se hace ahora. El Festival Iberoamericano es una de esas pocas cosas auténticas que tiene Huelva. Frente a la intensa floración que hace unos años se produjo en muchas ciudades de España, en la que surgieron como gurumelos una pléyade de festivales oportunistas al amparo de las modas del momento y de los jurdeles de la televisión, el de nuestra ciudad conserva, tras 36 años de vida, su esencia colombina y su vocació

Banderas y causas

Imagen
La mayoría de la gente no cree hoy en las banderas. En realidad, la mayoría de la gente no cree hoy prácticamente en nada más que en sí mismo (I just believe in me, dijo John Lennon). Son pocos los que son capaces de remangarse por una causa a no ser que les toque directamente el bolsillo. Las causas van camino de quedar circunscritas al cómodo púlpito de mesa camilla y brasero que ofrece hoy el facebook para poder predicar, que no es lo mismo que dar trigo. Las banderas han sido históricamente manoseadas, y tanto sobeteo las ha hecho jirones. La Libertad tomó la bandera de Francia para guiar al pueblo en la primera revolución verdadera, y luego entregársela al golfo de Napoleón y sembrar Europa de cadáveres propios y ajenos. Más tarde, por 1945, los marines alzaron sobre la isla de Iwo Jima la bandera de las barras y estrellas, con la que durante décadas estuvieron hostiando a los coreanos, a los vietnamitas y a todo el que se moviera en el Pacífico. Aquí, en España, tampoco nos he

Hoy se sale

Imagen
No es fácil asumir con entereza llegar a tu casa y encontrarte que, durante veinte días, tus amigos se han dedicado a conspirar a tus espaldas para prepararte una fiesta por sorpresa con la que ayudarte a dar el difícil paso de convertirte en cuarentón. Ni “Nunca mais”, ni “Yes we can”. El lema es “Hoy se sale”. Gracias a Begoña, que inunda nuestra vida de optimismo; a Adela, mi hermana; a Chencho y a Javi, animadores de talento y de corazón; a Mariví, que la quiero y punto; a Rafa, alma encendida que cayó del cielo para rompernos los esquemas, y a la Mari, necesaria para contener semejante portento creativo; a Fiscal y Feli, desde el primer día y hasta el último; a María José, agradecido siempre, y a Rosa, otra optimista necesaria; a Fidel, que vivió con nosotros los años duros y bonitos del comienzo; a Juanfran y Raquel, que han ampliado las fronteras de mi mundo; a Ojeda, que nos permite despertarlo de noche para cantarle, y a Amor, que nos inspira la melodía; al Boza, que como el

Los perdedores

Imagen
Es la procesión diaria de Huelva, la que se repite tarde tras tarde, invariable y machacona. Los veo pasar por la puerta de mi casa, camino del centro. Cada uno con lo suyo, su romero, su guitarra destartalada o su propia miseria como mercancía. Horas más tarde, regresan sobre sus pasos, cargados con unas cuántas monedas, unos pocos de cigarros gorroneados en los bares y el mono a cuestas, camino de Dios sabe dónde ni cómo. Da la sensación de que forman parte del paisaje urbano, pero no. Es mentira. Forman parte de la Huelva que no queremos ver, de la que nos molesta sólo lo justo. ¿Cuántos son? ¿Se conocen entre ellos? ¿Se ayudan o se pelean? ¿Cómo han llegado ahí? ¿Son de otra calaña o simplemente perdedores de la nuestra? Me cuesta creer que la sociedad que hemos construido no tenga recursos para ellos, que los demos por perdidos. Ahí va María, dando el coñazo con el romero, esputando su tuberculosis. La vemos pasar, y sabemos que más bien antes que después dejaremos de verla, c

Epitafio

Imagen
Desde que tengo uso de razón periodística, recuerdo con ternura los reportajes de cada año por estas fechas sobre la ancestral costumbre de honrar a tus muertos durante este festivo que, a diferencia de los demás, me da la sensación de que siempre cae en puente. El precio de las flores, las últimas tendencias en lápidas, el auge de la cremación con respecto a la inhumación, las mejoras de los accesos al camposanto o el servicio especial de autobuses urbanos alcanzan su protagonismo por Tosantos, para volver después a la misma soledad que acompaña al cementerio el resto del año. En este 2010, me ha sorprendido la noticia de que en Huelva son ya más los quemados que los enterrados. Respeto profundamente la decisión que cada cual toma con respecto al futuro de su cuerpo una vez rotas las cadenas que lo unen al alma inmortal, pero, con toda franqueza, pienso que es un desperdicio de materia orgánica y un gasto energético considerable someterse a la fúnebre tostadora. Más aún, existe un

El rey y yo

Imagen
A la hora en que escribo esto, el rey debe estar en la Refinería. Yo, en cambio, estoy en la cama. La salud del monarca y la mía son preocupantes. Me llama la atención comprobar cómo desde hace un par de días, las redes sociales se han llenado de improperios contra Juan Carlos I y de vivas a la República, arremetiendo de paso contra todo lo que se ponga por medio, incluida una inversión de 1.100 millones de euros y la creación de 140 nuevos empleos, que como todo el mundo sabe es lo que nos sobra en Huelva, inversiones y empleo. Sin duda, me parece una muestra del abismo que separa el mundo virtual de un mundo real que consume con avidez productos televisivos folletinescos en los que se recrean los avatares históricos y sentimentales del Rey y su familia. Porque el Rey vende. El Rey lleva 35 años vendiendo España. Con aciertos y errores, como aquella historia del oso borracho y otros excesos propios de los Borbones. Quien quiera sostener que Juan Carlos I no le ha prestado un gra

Magia en las manos

Anoche tuve la suerte de ver actuar en Huelva a dos fenómenos, como son Raimundo Amador y Lolo Ortega. Fue en la Sala Habana, a la que debemos agradecer el esfuerzo que hace por traer de cuando en cuando buenos artistas a la Huelva marinera. Talento, técnica, conocimiento y arte a raudales. Son dos personas que llevan muchos, muchos años haciendo música, que llegaron a esto por dos caminos distintos, Raimundo desde el flamenco callejero y Lolo desde el blues caledónico, y que tienen las manos llenas de magia en cuanto se acercan a un trozo de madera con cuerdas. Como no soy crítico musical, no hablaré del concierto, salvo para decir que me encantó la versión bluesera de "A la Puerta de Teledo" y que me extasió ese apoteósico final -con Raimundo al bajo- rememorando a Hendrix. Tanto me extasié que se me olvidó sacar alguna foto o grabar un video con el móvil, así que me he molestado en buscar esto en el youtube para que no os quedéis con las ganas. Y esto de propina:

De cerdos y borregos

Imagen
Llegué a las redes sociales por dejarme llevar, por no quedarme fuera, por la moda y porque sí. Durante más o menos un año he usado el Facebook básicamente para reirme de mí mismo y con los demás, para pasarlo bien, para escuchar buena y mala música, para desahogarme y para coleccionar los momentos compartidos que merecen la pena. Unas veces más activo, otras menos, lo he incorporado a mí vida y lo he puesto al mismo nivel que el mando a distancia del televisor, por delante de la jardinería y por detrás de los bares. Desde que acabó el verano, y de forma moderada, lo uso también para expresar mi compromiso ideológico con el proyecto de cambio para la ciudad que representa la candidata socialista, Petronila Guerrero. Siempre lo he hecho desde el respeto a todo el mundo, por entender que la política no sólo deben hacerla los políticos y que Facebook puede ser un magnífico punto de encuentro. Yo intento convencerte a ti, tú intentas convencerme a mí, y seguramente por el camino ambos ap

Su multa, gracias

Imagen
Hoy me han puesto una multa. Me lo merezco, como casi todos. Ni siquiera me puedo cabrear, porque sabía que cualquier día me iba a caer. Es la típica maniobra fullera que todos hacemos para ahorrarnos dos minutos, a sabiendas de que el día que nos trinquen perderemos media hora y unos cuantos leuros. Pues me han trincado. De nada me han valido excusas ni triquiñuelas. Ni siquiera desplegando toda mi innata capacidad de seducción y encanto he logrado ablandar al benemérito agente, más aún habiéndome dejado la cartera con el carnet en casa y con un recibo del seguro de hace dos años. A lo que voy, el fiel servidor de la ley ha desenfundado una pda con un lápiz óptico y me ha sacado un tiquet, ofreciéndome a continuación una amplia y variada gama de modalidades de pago (en metálico o con tarjeta de crédito in situ, por internet, en oficinas de correos o en cualquier sucursal del Banco de Santander) e importantes ventajas por pronto pago, concretamente un 50% de descuento. Es el sign

El macauto

Imagen
Ya somos cosmopolitas. Tenemos el McDonald´s abierto las 24 horas del día, 365 días al año. Por si te da un ataque a las 5 de la mañana, ahí tienes tu BigMac, con McNuggets de pollo, papas fritas grande y bebida XXL. Huelva ha dado un gran paso hacia la modernidad. Tenemos McDonald´s full time, así que ahora ya -esta vez sí- podemos decir que ésta es una capital importante. Se acabó deambular de madrugada esperando a que abra el Picasso, se acabó la aceitosa costumbre de darse un atracón de churros en la plaza de toros mientras el sol se despereza sobre el Conquero. Huelva nace a un nuevo mundo de posibilidades de la mano de los profetas del cuarto de libra de ternera picada. Cuando Dick y Mac McDonald, en mayo de 1940, abrieron en San Bernandino (California) su primer establecimiento, no tenían ni idea del gran favor que setenta años después le harían a esta ciudad. No tengo la menor duda, de que, por San Sebastián, recibirán a título póstumo la medalla de la ciudad. Se lo merecen

Una tarde en el mercado

Imagen
Voy a tomar prestada la tarde de Mariví. Mariví ha ido esta tarde al mercado. Yo estaba trabajando, así que no creo que mi experiencia pueda resultar interesante para alguien. Por eso me apropio de la suya. Como casi todos los jueves por la tarde, Mariví ha ido al mercado, a darse una vuelta y a por un poco de fruta. Pescado había, tirado de precio, pero como se va de viaje este fin de semana a un sitio con mucha niebla (no lo revelo por motivos de seguridad) ha preferido no comprarlo, no se le vaya a estropear. Me cuenta Mariví que no había un alma, que muchos puestos estaban cerrados, y que quienes habían tenido el valor o la necesidad de abrir, se distraían espantando las moscas del género. "Manoli, ¿a tí te merece la pena abrir los jueves por la tarde?", le preguntó Mariví a su frutera de siempre, con la confianza que dan tantos años de fidelidad los sábados por la mañana en la antigua plaza de abastos. "¿Qué quieres que te diga, Mariví? Contigo, llevo tres client

Sin comentarios

Imagen
Una información de intendencia. Después de que varias personas y seres de todo credo, raza y condición me hayan alertado de que cuando entran en el Diario de Zizo les aparece en pantalla una alerta de troyano, y en previsión de que en un futuro más o menos inminente más de uno y de una se pueda estar cagando en toa mi casta porque en una tienda le cobren 60 euros por quitarle un virus, he traspasado el blog a otro proveedor. La cuestión no tiene la más mínima trascendencia. He rescatado todas las entradas (después de reflexionar durante toda la mañana sobre el sentido de la Hispanidad, claro) y las he puesto aquí, para que no se pierdan estas joyas de la literatura mercedaria. La única pega es que no puedo reproducir los comentarios a esas entradas anteriores, que con tanto esfuerzo y cariño -en términos generales- habíais tenido a bien dedicarme. Os lo cambio por un homenaje a todos los que hasta ahora habéis participado. Starring (in alphabetical order): La Vecina, Gambrinus, Ra

Hispanidad, qué bonito nombre tienes

Imagen
Mañana es el Día de la Hispanidad. También es el día del Pilar y el de la Menetérita, pero eso ahora no importa. Es una buena ocasión para preguntarnos qué significa para cada uno de nosotros la Hispanidad. La Hispanidad, el 12 de Octubre, conmemora la culminación de una gran aventura. El viaje de Colón junto a un buen número de marineros de estas tierras hasta el nuevo mundo en 1492 fue una hazaña tan grandiosa, tan gloriosa, tan valerosa, tan arriesgada y tan extraordinaria como lo fue la llegada del hombre a la Luna. El relativismo moral e histórico, que lleva básicamente a dudar de todo y a revisar una y otra vez los hechos pasados, ha cargado sobre la Hispanidad losas muy pesadas, como el genocidio de la población indígena, el expolio de los pueblos americanos o la conversión masiva al cristianismo por la fuerza de las armas. Probablemente sea así (o no; yo no estaba allí para verlo), pero lo que sucedió a partir del 12 de octubre de aquel año no desluce un ápice la epopeya

Ambiciones

Imagen
Lógicamente, hoy pensaba escribir sobre el rotundo éxito conseguido por la presidenta de la Diputación y su equipo (en especial... bueno, vamos a dejarlo), con la entrevista de anoche en el programa de Buenafuente. Por desgracia, se me ha adelantado mi amigo Fiscal, cuya certera mirada comparto plenamente y, por lo tanto, no abundaré sobre ello. Lo visto anoche me retrotrajo a otro episodio que tuve la suerte de vivir en primera persona y que, creo, guarda un cierto paralelismo. Me refiero a aquella bonita historia de un pueblecito alpino llamado Viganella, que quedaba en penumbra durante varios meses al año y cuyo visionario alcalde tuvo la idea de colocar un espejo en la cima de la montaña para reflejarlo sobre sus calles y plazas. El Patronato de Turismo de Huelva, que entonces comenzaba a impulsar la marca 'Huelva, La Luz', supo verle la punta, se incorporó a la iniciativa y consiguió una enorme promoción para nuestra provincia, contraportada en El País incluida. Con in

Un Nóbel como los de antes

Imagen
Hoy me he llevado una gran alegría. Le han dado el Premio Nóbel de Literatura a Mario Vargas Llosas. Conocí a Mario un día tomando un café en la Plaza de las Monjas. Ah, no, no era así. Hace años, cuando aún no me había transformado en un 'homo technologicus', leía libros. Leía como hay que leer, con pasión, con imaginación, con los cinco sentidos. Leía por la noche, pero también por la tarde, e incluso alguna mañana. Leía novelas, leía teatro. Leía con avaricia. A veces, me quedaba terminando un libro de madrugada, y acababa tan exhausto que luego no podía dormir. De Varga Llosa no había leído aún nada, hasta que un día de julio vi a mi padre poner un tocho en la estantería. Me llamó la atención. Era 'La guerra del fin del mundo', un huevo de páginas con la letra pequeña. Lo abrí con curiosidad y leí el principio: "El hombre era alto y tan flaco que parecía siempre de perfil. Su piel era oscura, sus huesos prominentes y sus ojos ardían con fuego perpetuo"

¡Viva Huelva!

Imagen
Un presentador impresentable despedía anoche su tertulia en uno de los canales locales de televisión de Huelva de la siguiente manera: "Sólo nos queda despedirnos, agradeciendo su atención. ¡Viva Huelva!". Y aún uno de sus doctos tertulianos coreó con timidez: "¡Viva!". No voy a entrar en discusiones y debates. Me parece lo más cutre que se puede decir en la tele, sobre todo porque no viene a cuento. Pero nos da una idea de lo que nos espera en los próximos meses: otra oleada de onubensisimo desbordante (nacional-onubensismo creo que que lo llama con acierto el Odiel). Este buen hombre ha dado el pistoletazo de salida. A partir de ya, quien critica la gestión del Recre no quiere a Huelva, quien no come habas enzapatás es, por lo menos, sevillano, y quienes no hayan jugado de pequeños en la plaza de San Pedro, directamente, no cuentan. Esa actitud constituye, desde mi punto de vista, una traición a la propia esencia de Huelva, una ciudad de aluvi

Atracón 2.0

Imagen
Hoy me he hecho un Twitter. Suena fatal, pero es así. Esto de ser un ciudadano 2.0 me va a matar. Cuánto echo de menos los tiempos en los que apenas se escuchaba el alegre (onomatopeya) del Messenger con su carita verde. No sé a dónde llega este camino, supongo que a ninguna parte, pero ya dijo Machado que se hace camino al andar. A estas alturas, creo que cabe reflexionar sobre dónde termina la participación y empieza la saturación. El día no tiene horas suficientes para atender todas las alertas y notificaciones. De momento, voy a probar. A ver cuánto aguanto o cuándo reviento.

En forma

Imagen
Esta mañana he vuelto a coger la bici. Ahora me duele todo, creo que tengo hasta fiebre. De no ser porque había quedado a las nueve en el Puente Sifón con el gran Diego Sánchez Arenas y su espectacular Mondraker, habría hecho lo mismo que en los últimos meses: darme la vuelta y seguir durmiendo hasta que la autoridad doméstica determinase lo contrario. Pero no, me he levantado a las ocho y cuarto de un domingo feo, feo, y me he echado al carril-bici con el característico y ridículo aspecto que nos confiere el maillot ajustado a los amantes del ciclismo adscritos al sector barrigón, más proclives a disfrutar nuestro deporte frente al televisor que dando pedales. Datos ténicos: Tiempo, 1 hora y media. Distancia: 30 kilómetros. Velocidad media: no llega a 23. Descensos: vertiginosos. Ascensiones: lamentables. Estoy fatal. Ponerse en forma es duro. Pero hay que hacerlo. He aquí la enseñanza de hoy, pequeño saltamontes: Lo realmente duro no es pedalear, sino montarse en la bici. Ho

Un blog pa qué?

Imagen
Me han dicho que los blogs personales ya no se llevan. Que la vida 2.0, ahora, rebosa en el Facebook, o en el tuenti si tienes 20 años (que no es el caso), o en el twitter si eres capaz de resumir un pensamiento en 140 caracteres (que tampoco, salvo "me estoy meando" y cosas así). Serán ganas de llevar la contraria, como siempre. No me voy ni a presentar. Quien haya llegado hasta aquí, seguro que ya me conoce. Hola, llámame a ver si echamos una cerveza. Lo que voy a intentar es ordenar un poco la cabeza. Llevo 15 años corriendo por la vida como un loco. Me temo que me quedan muchos más, así que buscaré un ratito todos los días, cuando se acuesten los niños, para poner pamplinas, lo que en Huelva se llaman trocherías y en Alcolea atranquijos. Mañana le pregunto a Begoña cómo se dice en Valverde. Uf, ya estoy reventao. Mañana sigo.